sábado, 11 de junio de 2016

tras-tornado

PARASOMNIA



*

HOLA

Hola, venía a decirte que todos esos discos que te dije que eran una mierda en realidad están buenísimos y que cada vez que me enojaba no estaba realmente enojado. Quería decirte que muchas veces me quedé solo por tonto, porque no sabía que después iba a dejar de tener esa chance, porque mi habitación aún seguía siendo mi mejor amiga y el mundo exterior, con vos y todo, dolía y no parecía un buen plan a pesar de que yo sabía que no podía salir mal.
Venía a decirte que una vez me hiciste mierda, que una vez te esperé y no quería verte… o quería verte y no te esperé. Venía a decirte que yo también tuve miedo con esa peli y no te dije nada porque quería que entendieras que el miedo no era lo que más me importaba en ese momento, quería mostrarte que era especial, que podía fascinarme con otras cosas. Como ahora.
Venía a decirte que todo eso que está en el medio y quema, que es un abismo, que es un pozo, es lo que hoy cobró vida y nos devora… Creo que rompimos algo importante del Mundo, algo que hace que el Mundo se está comiendo a si mismo… Sé que lo debés sentir, sobretodo durante las noches.
Venía a decirte que no te preocupes.
Venía a decirte que sé cómo arreglarlo.
Venía a decirte hola.
                                          
*

INTERLUDIO

Hay un conejo al lado de mi cama. Es blanco. Como todo en el hospital.
Me dice que la tormenta se aproxima, que el cielo, afuera, es violeta. Intenso.
Como vivo.
Como muerto.
Hace rato que no miro el cielo. Lo suficiente como para haber olvidado mi primer amanecer, cuando no era importante ver un amanecer, cuando sacar fotos era el ejercicio más pelotudo del mundo.
Como dormir siesta.
Como preguntar “¿cómo te fue?”.
Llegan ecos: de risas, de llantos, de peleas… A veces parece que hay una pareja garchando: imagino a dos enfermeros jóvenes, pasándola de lo mejor. Pasos, corridas: algunas sombras por debajo de la puerta. El Mundo sigue, pero me quedé afuera. O muy adentro.
Como cuando salíamos de vacaciones y no queríamos admitir que extrañábamos las calles horribles de siempre.
Como cuando dijiste, por primera vez: “Mirá… Capaz que deberíamos aflojar un poco con esto”.
La tele quedó con una perpetua lluvia de puntos blancos y negros. Y a veces sueño que abro los ojos y la programación sigue. Y nos veo. Cuando no nos veíamos. Cuando, a decir verdad, no pensaba en contarte mis secretos. Cuando no hubieras sido capaz de matarme.
Como matamos al verano.
Como matamos al pogo, que un día se fue, y nunca más volvió.
La radio se quedó sin pilas y tiene el cable cortado. Dejamos de escuchar música, para poder escuchar, de verdad, lo que ya habíamos escuchado alguna vez. Y todos los temas hablan de éste lugar, de lo que me pasa ahora, de lo que siento ya, ¿no es la mejor sensación del Universo?
Como cuando leer no era más que un hobbie.
Como cuando escribir no era más que un hobbie.
Vivir
Era
Un
Hobbie.
Y supongo que a todos nos toca agonizar, porque para vivir hay que estar muriendo.
Una vez.
Y otra.
Y van cien.
Y el conejo blanco me mira. El único testigo de una pérdida precipitada.
-¿Falta mucho?
-…
-…
-Se aproxima la tormenta.
No puedo evitar sonreír, cerrar los ojos y desear que sea una hermosa, hermosa, hermosa tormenta.

*

CHAU
(una nueva esperanza)

Hoy sentí que alguien apretaba mi mano, pero cuando me giré estaba solo.
Quizás estoy empezando a recibir estímulos, rodeado de amigos, de mi novia, de mis familiares… Quizás empiezo a despertar; quizás este sitio siempre fue una ilusión  comatosa, lo que podría explicar la extraña sensación de conocerlo todo, la extraña empatía con desconocidos, que quizás nunca fueron más que otro reflejo de mi soledad agonizante y febril. Quizás soy el otro lado y el allá sea lo que me estoy perdiendo.
Escucho que me llaman, que me susurran… Me desperté con lágrimas que no eran mías en el rostro… Quizás alguien me extrañe, quizás por eso todo es tan predecible, tan sorprendente, tan inesperado.
Me desvanezco, lo siento. A veces hay un desenfoque, el cielo tiene un límite, el paisaje está mal pintado… A veces mi imaginación demuestra tener errores y los diálogos que escucho son muy torpes, muy de novela, de cotillón.
A veces, repito, me sorprendo.
No sé qué estaba leyendo cuando caí. No sé qué veía en la tele, a quién amaba, con quién tenía fuertes discusiones, a quién admiraba… No sé cómo pasó.
Espero acordarme sus nombres cuando por fin abra los ojos… Y espero acordarme cómo era acá, para contarles, para decirles que no sé muy bien si era un sueño o una pesadilla, para decirles que no me faltaban amigos, ni novia, ni familiares.
O capaz sea mejor la explosión, el fundido a blanco, el final sin despedida, el olvido. Porque extrañar es una mierda.
Hoy sentí que alguien me apretaba la mano. Y estoy volviendo, cada vez más lejano.
Me hago real, en un mundo de mentiras.


***

(eso es todo, amigos)




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